Ayer viví una experiencia única. Fui con mi hermano y unos amigos hasta Casas de Roldán (por Albacete) para llegar a Aero Balas, un centro especializado en deportes aéreos. ¿Y qué hicimos? Pues tirarnos en paracaídas!
Llegamos al sitio sobre las 9:30 de la mañana y hacía bastante frío.
El precio del salto es de 140€, que incluye un salto en tandem (saltas enganchado a un instructor) y luego tienes la opción de que salte un cámara para grabarte, lo cual tiene un coste adicional de 60€ (pero merece la pena).
Ya que hacía bastante frío nos recomendaron ponernos un mono y mucho abrigo, ya que aunque en tierra hicieran unos 3 grados arriba a la altura de salto (unos 3000 metro creo que eran) hacían unos -20 grados y además el mono evitaría que nos ensuciáramos nuestra ropa al aterrizar. Antes del salto nos explicaron breve mente las posiciones que debíamos adoptar justo antes de saltar y durante el vuelo.
En la avioneta no había espacio para todos (éramos 5) y el que salta para grabar sólo puede grabar a una persona en el aire así que decidimos saltar mi hermano y yo primero (yo pedí que me grabasen, mi hermano no).
Una vez que estás listo te montas en el avión y a despegar.
El avión tarda unos 15 minutos mas o menos en llegar a la altura de salto y en nuestro caso iba con la puerta abierta, por tanto estábamos pasando un frió tremendo en el avión, a mi se me congeló los dedos de las manos, de los pies y hasta la cara! La verdad es que el frío le quitó un poco de diversión al asunto ya que llegó un momento en que estaba totalmente congelado, no podía mover casi nada del cuerpo y tenía ganas de tirarme ya, por tanto no pude ni pasar miedo y durante casi toda la subida estaba deseando saltar, lo que pasaba es que parecía ser que tenían un piloto nuevo al que le tenía que indicar dónde tenía que parar el motor para que pudiéramos saltar y eso hizo que durara un poco más.
Hasta que por fin llegó el momento.
El momento en el que saltas del avión es impresionante, ya que pierdes totalmente la orientación hasta que el instructor establece la posición de la caída y entonces vas volando. Vuelas, libremente, estás en el aire volando.
La caída libre hasta que abre el paracaídas es corto, se pasa "volando" y luego el vuelo con paracaídas es muy suave, realmente muy suave, parece que estés quieto en el aire. Y en mi caso no he llegado a sentir ningún golpe brusco ni en la caída ni al abrir el paracaídas, todo fue muy suave. Eso si, seguía congelado.
El aterrizaje debía ser al lado de la pista de despegue, pero parece ser que saltamos un poco antes de lo debido y aterrizamos a unos 30 metros de donde debíamos, pero aterrizamos bien.
Es una experiencia única, lástima lo del frío, parece ser que los que saltaron después no pasaron tanto frío así que recomiendo no saltar sabiendo que hace mucho frío porque se pasa mal, aparte de eso, es algo que recomiendo a todo el mundo. No hay que tener miedo, de hecho no llegas a sentir ni un acelerón ni parón en ningún momento, va todo muy suave.
Aquí os muestro el vídeo de mi caída:

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