Me considero una persona curiosa, me gusta saber cosas y muchas veces me pregunto el por qué de las cosas.
Cuando uno es niño tiende a explicarse las cosas que no entiende mediante fantasías y cuentos bonitos, hay algunos que ya no siendo tan niños lo siguen haciendo (lease La Biblia por ejemplo) y buscar las respuestas a veces es difícil.
De niño siempre quise saber de dónde venía el viento, nunca lo entendí, ¿cómo era posible que de repente apareciese el viento? Siempre pensé que era consecuencia del hecho de que la gente soplase y ese viento se reuniese en un gran viento, o algo así, no me acuerdo, pero me lo explicaba de esa manera. Mas tarde en el colegio, en clase de geografía aprendí que era consecuencia de las diferentes presiones de aire debido a la temperatura, no me acuerdo exactamente cómo era, pero era una explicación totalmente logica y me respondió a una de esas preguntas que nunca me atreví a preguntar por considerarla un poco tonta (ahora me permito el lujo de preguntarlo todo si no lo encuentro en internet).
Otra cosa que quise saber en su momento era por qué las venas eran azules. Se lo pregunté a un amigo, y él me respondió que era por el oxigeno de la sangre, no se por qué, pero esa respuesta me convenció.
Ahora leo un gran artículo en uno de mis blogs favoritos MedTempus llamado ¿Por qué las venas son azules si la sangre es roja? que se hace la misma pregunta que me hice y responde con gran detalle, y curiosamente, la respuesta, es realmente inesperado. Hay que leer el artículo para entender, pero en resumen: es un efecto óptico.
Me ha dejado totalmente pillado y me ha entrado en la mente el concepto al que soy fiel seguidor: las cosas no son como son, son como tu mente las interpreta.
¡Qué grande es la naturaleza!

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